Ficha de cliente: qué datos guardar y cómo usarla
La ficha de cliente es el registro de cada persona que compra en un negocio: sus datos de contacto, lo que ha reservado y pagado, y las notas que el equipo necesita para atenderla. En un negocio de clases o citas es lo que permite saber, antes de que entre por la puerta, que es su tercera sesión, que tiene una lesión en la rodilla o que prefiere a una profesional concreta. Una ficha útil tiene pocas cosas y bien puestas: nombre, teléfono y email; el historial de reservas y pagos; los bonos o cuotas que tiene activos; y unas notas breves. Lo que se guarde tiene que tener un motivo, y el cliente tiene que saberlo, porque son datos personales y los protege el Reglamento General de Protección de Datos. Si la ficha guarda datos de salud, como una lesión o una alergia, el reglamento los trata como una categoría especial y exige más cuidado.
Qué guardar y qué no
- Sí: contacto, historial de reservas y pagos, bonos activos y notas del servicio.
- Con cuidado: datos de salud, sólo si hacen falta para el servicio y con el consentimiento del cliente.
- No: lo que no vayas a usar.
Para qué sirve el historial
Para atender mejor y para ofrecer lo que tiene sentido: ver quién lleva un mes sin venir, a quién se le acaba el bono o quién reserva siempre el mismo día.