Una lista de espera que ofrece la plaza
Con la clase llena, quien quiere entrar se apunta. Cuando alguien cancela, la plaza se guarda para el primero de la lista y le llega la oferta por correo.
Reservas y calendario
Clase suelta, curso completo, sitio fijo semanal y cita individual, sobre el mismo aforo. Si hay seis tornos, se venden seis plazas.
Nos escribes y te contestamos en menos de un día laborable.

Cuatro formas de vender
En un taller se venden plazas compartidas, cursos de meses y el sitio de los martes de quien lleva años viniendo.
Aforo lleva los cuatro modos a la vez y ninguno se come las plazas de otro.
La sesión del sábado con sus plazas contadas. Se publica, se reserva y se paga sin que toques nada.
Ocho sesiones que se compran de una vez, con su precio de curso y la plaza guardada en todas.
El martes de siempre es una reserva de verdad: ocupa aforo, sale en la lista del día y recibe recordatorios.
Torno libre, asesoría o recogida, con los huecos calculados según el recurso que necesita cada cita.
Los cuatro descuentan del mismo recurso. Dos talleres a la misma hora comparten la sala sin vender el doble de sitios.
Las reglas se ponen una vez y a partir de ahí el calendario las cumple solo.
Con la clase llena, quien quiere entrar se apunta. Cuando alguien cancela, la plaza se guarda para el primero de la lista y le llega la oferta por correo.
Marcas cuántas personas hacen falta y Aforo te enseña, días antes, las sesiones que no llegan.
Decides con cuánto margen se puede reservar y hasta cuántos días vista. El calendario no enseña marzo en agosto.
El horno o la sala quedan bloqueados alrededor de la sesión, sin que ese hueco salga en la web.
Generas el trimestre de una vez y luego quitas el puente sin desmontar nada.
Desliza para ver las 4.
Qué hace el calendario de Aforo, en un párrafo.
El calendario de Aforo está hecho para talleres que venden plazas en grupo. Una misma sesión puede llenarse con cuatro tipos de reserva a la vez.
Está la clase suelta de quien viene un sábado y el curso completo de ocho semanas.
Y están el sitio fijo semanal de quien lleva años en el grupo de los martes y la cita individual de torno libre.
Todas descuentan del mismo recurso, sea un torno, un horno o una sala, así que nunca se venden más plazas de las que caben. Encima trabajan las reglas del taller.
Cada negocio pone su antelación mínima para reservar, su ventana de días vista y su margen de montaje antes y después de cada sesión.
También marca el mínimo de personas para celebrarla, y la lista de espera guarda la plaza para quien toca.
Aforo (aforoapp.com) es un software español de reservas para talleres creativos, con 0 % de comisión por reserva en sus tres planes.
Aforo te avisa con días de margen y la decisión es tuya.
En cada servicio marcas cuántas personas hacen falta para que la sesión salga adelante, y la pantalla de Hoy enseña arriba las sesiones de los próximos días que todavía no llegan, con las plazas vendidas de cada una.
Desde ahí la cancelas o la dejas correr. Si la cancelas, a cada persona se le devuelve lo que pagó y recibe el aviso, sin que tengas que escribir a nadie uno por uno.
El aviso llega con tiempo a propósito: decidirlo la víspera obliga a llamar a todo el mundo, y decidirlo cuatro días antes deja sitio para mover a la gente a otra fecha.
Aforo no cancela nada por su cuenta. Hay semanas en las que una clase de dos personas te compensa igual, porque son alumnas de siempre o porque la sala ya está pagada, y eso lo sabes tú mejor que cualquier calendario.
Quien llega tarde se apunta a la lista y, cuando se libera un sitio, Aforo se lo ofrece al primero que se apuntó.
La oferta guarda la plaza de verdad: mientras esa persona decide, el sitio desaparece de la venta y nadie se lo puede llevar desde el mostrador ni desde la web.
Por defecto la guarda doce horas, que dan para verlo al salir del trabajo, y el plazo lo cambias en los ajustes.
Si no contesta a tiempo, la oferta caduca y pasa a la siguiente persona de la lista, siempre por orden de llegada.
La oferta llega por correo, que es uno de los seis avisos automáticos del programa, así que tú no tienes que decidir a quién escribir primero ni explicarle a nadie por qué le tocó a otra.
Y lo mismo pasa si alguien cambia su reserva de fecha: el hueco que deja también se ofrece solo a quien espera.
Sigue por las otras partes de Aforo: cobros sin comisión, bonos y cuotas, seguimiento de piezas, preinscripción por antigüedad y las 58 funciones.
En la demo cargamos tus clases, tus cursos y tus aforos, y ves cómo quedaría tu calendario. Veinte minutos.
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